martes, 3 de abril de 2012

San Diego en el Cine


Aun no tengo claridad respecto del nivel de penetración de la calle San Diego en el cine Chileno. Uno creería que, por tratarse de una calle que tuvo muchos cines, su presencia debía ser amplia. Pero parece que no lo ha sido tanto. De todas formas hay otro hecho no menor: el número de producciones chilenas es bajo, comparativamente hablando. Por lo tanto el argumento podría ser invertido: que un sector de Santiago aparezca retratado en el cine chileno (aunque sea en única película) es un gran logro. Y a San Diego le pasó. Varios sectores importantes del barrio aparecen retratados en la película “Largo Viaje” (Patricio Kaulen, 1967). Nombro algunos: Plaza Almagro, la iglesia de los sacramentinos, alguna fuente de soda de la época, algún misterioso pool de la época, la calle Nataniel, la calle Arturo Prat y la calle Bulnes. También muestra algo interesante y que yo ignoraba: la Plaza Carlos Pezoa Veliz no existía en la época. Había una construcción donde actualmente está esa plaza llena de libros. Otra de las cosas interesantes que muestra la película es la división social que existía: por un lado los ricos, ubicados en Bulnes, por otro lado los pobres (en Arturo Prat) y por último una especie de clase media (los departamentos de Nataniel, donde 2 solteros son vecinos, sin conocerse). Un universo completo en un único barrio. Otro hecho importante: había gran cantidad de sitios eriazos y pedregosos en esa época.


La foto muestra el conjunto habitacional de Nataniel, en el que vivían los 2 personajes solteros, uno de ellos Héctor Duvauchelle. El conjunto sobrevive: la mayor parte ha sido demolido, generando un nuevo sitio “eriazo”, cuyo destino será sin duda la construcción de un edificio en altura.

1 comentario:

Luisa dijo...

Viví desde 1964 a 1979 entre el barrio San Diego al de Avenida Matta. Partí en Arturo Prat con Pedro Lagoa, en el 1500, casa demolida al día de hoy. A una cuadra del Liceo Barros Borgoño, separados por ese conjunto habitacional de viviendas obreras construidas bajo el paraguas de las encíclicas sociales. Nuestros cines eran el Santa Fe, en San Diego, cerca de General Gana, el Imperial en San Diego entre Pedro Lagos y Victoria y por supuesto el Mónaco, en Arturo Prat al llegar a 10 de julio. El Parque (Cousiño en esa época), nuestro patio, con parque japonés y laguna incluido. Las tardes de funciones populares con cuatro películas seguidas eran la gran entretención del barrio a muy bajo precio y por supuesto el poder ver películas sin censura de edad como en el centro.

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