lunes, 13 de julio de 2009

El vagabundo de los disfraces


Todos los barrios tienen sus vagabundos. El mío también tiene los suyos. Recuerdo algunos muy excéntricos y que tuvieron algo de fama en otro tiempo. Uno clásico (hasta el 2001 quizá) era un sujeto que se disfrazaba de los más diversos personajes y sus disfraces no dejaban de tener su cuota de ingenio. Lo vi disfrazado de Rambo, de rafaella carrá y de viajero espacial. Según entiendo, como rafaella carrá fue a un programa de televisión, quizá Sábados Gigantes, ya saben como profitaba el guatón con las clases populares. La fama ayudó al sujeto a conseguir un incipiente y freak trabajo: se paraba afuera del Colt 70, antigua tienda de cassetes que tenía sucursales en la cuadra de los braseros y otra entre Eleuterio Ramírez y Tarapacá. En la de Tarapacá se ponía a realizar su pantomima disfrazado de rafaella. No supe sino hasta que se disfrazó de rambo que los materiales los obtenía de la basura. De hecho, una vez lo vi hurgando en Aconcagua con Zenteno, atrás de las tiendas de electrónica. Buscaría material para inspirarse, supuse.

Años después me tocó verlo en Nataniel con Coquimbo: estaba en el suelo, disfrazado de Rambo y gritando un dialogo delirante. El tipo tenía una metralleta en la mano. Me contaron que se disfrazaba de Marciano y se conectaba a las tapas de alcantarillado, afuera del Cariola. Al final andaba casi sin ropa, por los alrededores de Las Tejas que son también los alrededores del Cariola. Y de pronto, como pasa siempre con los vagabundos, no lo vi más y no supe que alguien lo volviera a ver. Así que no tengo imagen del sujeto, pero agrego la foto del último lugar en que lo vi. Si alguien sabe algo, más datos, ruego información como dice la canción.

viernes, 3 de julio de 2009

Robo en Armería Italiana


El otro día estaba viendo tele y me encontré con una noticia sobre San Diego. Una de las “tiendas racimo” que caracterizan al barrio es la relacionada con las armas. Están principalmente en la calle Bulnes. Eso porque en alameda con Zenteno se halla el ministerio de defensa. En San Diego con Tarapacá hay otra. Se trata de la Armería Italiana. De esa tienda justamente hablaba la nota. En definitiva, la habían robado. Habían robado las armas que mantenía en vitrina, un arsenal importante de pistolas a fogueo y rifles de aire comprimido. Las armas con balas de verdad, las calibre 38 y las mágnum, etc, las mantenía en una bodega a la que no tuvieron acceso los ladrones.

Para entrar, los sujetos habían practicado un boquete desde un motel que queda al lado. Es un motel muy viejo, y se ve (de hecho) en estado de total decadencia. No sé qué clase de gente pernoctará en él, pero no creo que sea lo más granado de la sociedad. Desde una de sus habitaciones practicaron el boquete.

Recuerdo que hace mucho más tiempo, hará un par de años, leí sobre un pastabasero viejo que se enamoró de una brasileña y fue medianamente correspondido. Se fueron a vivir ahí durante un par de meses, luego que el pastabasero tuviera suerte en un robo. Finalmente la mujer apuñaló al pastabasero y nunca se supo de ella o por lo menos yo no supe más.

Para mejor conocimiento la foto muestra los dos establecimientos que cito.

martes, 30 de junio de 2009

El paco Rivano


No conozco directamente a Rivano. Hay gente que lo estima mucho. Se supone que es uno de los grandes, o al menos uno de los pocos escritores de teatro que hay en Chile. De él no sé más de lo que saben todos. Rivano perteneció a carabineros y desde su retiro que se dedica a la dramaturgia. No tiene muy buen carácter don Luis. Hay varios que le llaman “El paco rivano” con una mueca de desprecio. Luis Rivano tiene una librería (o tiene varias, más bien) cuyo asentamiento es la calle San Diego. Tiene una sucursal en el mall chino, ex mall de Ravinet. Me da la impresión, sin conocer el caso de cerca, que el empresario de Luis Rivano es el hijo de éste. El otrora paco Rivano es un caballero gordo, muy canoso, bien vestido, etc en medio de una librería extremadamente desordenada. Cuando yo era más pendejo y estudiaba en el Borgoño, me tocaba pasar por ahí. Casi siempre entraba. El polvo y el desorden eran descomunales, sobre todo porque se trataba de un espacio pequeño. Después, alguien le financió los actuales casilleros (el hijo supongo) que conservan algo del desorden anterior. Yo hace mucho que no entro. Creo que poco después de la “modernización”.

lunes, 15 de junio de 2009

Un casi asalto afuera del Mall de Ravinet


Esa noche veníamos de lejos, de estación Central. Mi mujer de esa época estaba ebria. A mi me molestaba verla así en la micro, verla con esa torpeza que te da el alcohol. Cuando nos toca bajarnos, ella no quería bajarse. Empezó a hacer escándalo, que la dejara tranquila y no sé que más. Al final logré convencerla. Cuando estuvimos en la calle, todo me olía un poco mal. La calle estaba oscura y mi mujer caminaba apenas, y no hacía caso a las mínimas precauciones de seguridad que uno debe tener en esos casos. En Alonso Ovalle con San Diego una pandilla de pendejos empezó a acercarse mucho. Nos querían cagar. Mi mujer no estaba ni ahí, no se daba cuenta de nada.

- Camina más rápido, le dije. - Tu no tienes ningún derecho a decirme qué hacer. - Camina más rápido y no hagas más show.

No hubo caso. Se nos pusieron dos pendejos adelante y dos atrás. Encerrona total. Los de adelante se dieron vuelta y quedamos rodeados. Antes de decir cualquier cosa yo me fui al cuello de uno de los tipos, intentando ahorcarlo, pero rápidamente me lo quitaron y empezaron a patearme. NO eran patadas muy fuertes. Los pendejos no tenían mucho músculo. Mi mujer se interponía y estorbaba en la pelea. No había manera de ganar. A ella le quitaron su bolso. Yo no llevaba nada. En ese tiempo no eran tan habituales los celulares. Ninguno de los dos teníamos celular y a ellos no les pareció raro. Después, me fui detrás de ellos. Quería parlamentar para que me devolvieran el bolso. Me fue bien, me lo devolvieron. Pero me gritaron, “lo hacemos por tu mina, no más. No por vo, pobre güeón gil”. Me sentí mal todo el camino de regreso, habiéndome comido sus patadas por que ésta mujer no era capaz de caminar. Para más rematarla, me gritaba que por mi culpa nos habían asaltado. ¡Pero si nos quitaron nada!, le gritaba yo. Más encima yo fui el más perjudicado. Pero no había forma de convencerla. Para ella, esa noche y toda la semana yo fui un pobre gil.

lunes, 18 de mayo de 2009

Evangélicos en San Diego





El aumento de comunidades evangélicas es un hecho comentado en los medios. El aumento de comunidades es muy claro cuando se recorre el barrio San Diego. Antiguamente San Diego y sus alrededores albergaban muchos cines. Esos espacios aún existen, pero se han transformado en iglesias. La naturaleza del credo evangélico no es centralizada como ocurre con los católicos. Tampoco requiere lujosas catedrales. Cualquier pastor puede dedicarse a la prédica en casi cualquier lugar. Los cines olvidados son el lugar ideal: poseen escenario, butacas y buena acústica. Elementos esenciales para adorar al pulento.



Un caso emblemático es el antiguo cine San Diego, ubicado en la intersección de San Diego con Eyzaguirre. No conozco la fecha de cierre, pero si recuerdo que por años era la discoteque Planet. Lucía una ornamentación metálica que le daba toda la rudeza del acero. Locuras de los publicistas discotequeros. Actualmente es el ministerio evangelístico ”Cruzada de poder”.



Son curiosos los nombres de estas iglesias. En Arturo Prat con Cóndor existe otra que se llama “la iglesia del aire”. Otra, de la que solo queda un cartel abandonado, se llamaba Miel.



Hace un tiempo, una de estas iglesias saltó a la fama mediática. Se suponía que en su interior llovía oro, según anunciaban fervorosamente sus fieles. De todas formas, la municipalidad estaba por caducarle el permiso. No habían pagado el arriendo en varias semanas y los ruidos molestaban a los vecinos. Si la quiere visitar, se encuentra en San Diego con Coquimbo.



Estos fervientes seguidores de la fe de Cristo Jesús, se les puede ver especialmente los domingos recorriendo San Diego. Impecablemente vestidos, las mujeres algunas muy hermosas, pero con vestidos hasta el tobillo no permiten fantasear nada sexual. De todas formas yo fantaseo igual. Mas de alguna vez me ha tocado que una de estas jóvenes evangélicas haya golpeado mi puerta y yo les he abierto por motivos puramente hormonales. Trato de convencerlas de la superioridad de la religión del hedonismo y convertirlas a mi credo.

jueves, 9 de abril de 2009

Las unidades productivas de San Diego


A mí siempre me ha llamado la atención la cantidad de “unidades productivas” que existen en torno a la calle San Diego. En San Diego los negocios suelen darse “por racimos” y esto me parece sorprendente. No me extrañaría que esto fuera el efecto de alguna antigua política fiscal de incentivo, que derivó en eso. No tengo pruebas documentales al respecto. Y, por pura tincada no más, me da por achacárselo a Pedro Aguirre Cerda. Al menos, la estatua más grande del sector está dedicada a P. A. Cerda y su política era justamente la reactivación mediante la creación de empresas estatales. Él hizo la CORFO. Por el momento incluyo un listado básico:

- De matta con San Diego hasta Copiapó con San Diego son los computadores. Pero eso no es más una reinvención al oficio antiguo de esas esquinas: la electrónica. Se reparaba todo tipo de artefactos. Y se vendían repuestos para el floreciente negocio de la reparación. Eso era así hasta un periodo reciente: el 2000 aún existía gran cantidad de talleres, pero en la actualidad casi todo se ha reconvertido a computación.

- De San Diego con Copiapó hasta 10 de Julio incluso, son las bicicletas. Es lo que más abunda en ese cuadra. Y están allí las marcas clásicas: lahsen, vargas, margas, Juanito Mena, etc.

- De San Diego con 10 de Julio hasta Portugal con 10 de Julio, son los automóviles. De eso ya se sabe bastante. La cantidad de tiendas que reparan, deshuesan, pulen, cambian, lubrican etc etc etc es legendaria. Legendarias son también las mafias en torno al negocio. Pero de eso hablaré en otra oportunidad.

- De Matta con San Diego hasta Matta con San Ignacio, con las tornerías.

- Para las imprentas no se puede hablar de una cuadra en una única calle, sino más bien de un cuadrante que se dedica a ese negocio. Hay imprentas en Cóndor, Serrano, Arturo Prat, San Diego, Eleuterio Ramírez. Pero el grupo de Imprentas más notable se encuentra en un pasillo que conecta San Diego con Arturo Prat. Este pasillo está casi al lado del Cariola. Es un pasillo realmente inquietante y la primera vez que lo recorrí me anduve asustando. No fue hace mucho. Se trataba de un mundo nuevo y desconocido, una subcultura completamente ignorada, en ese pasillo que vi tantas veces por fuera y que nunca me dio interés en recorrer. Hay hasta restaurantes adentro.

- Los libros están entre Alameda con San Diego hasta Tarapacá con San Diego. Otro polo importante es San Diego con Santa Isabel, atrás de la catedral de los Sacramentinos.

Otros racimos que no describiré con tanto detalle aún son los bares, las iglesias evangélicas, las zapaterías, ferreterías, etc. Antiguamente había bastante prostitución, clubes nocturnos y cabaret. Pero eso es tiempo pasado. Anterior a la Dictadura.

Hay más unidades productivas en el barrio, pero las que nombró deberían bastar para la sorpresa. ¿Por qué pasa eso? ¿Quién planificó esa forma de ordenar los negocios?. Me parece difícil que todo eso hubiera sido un proceso natural. De momento pongo a Pedro Aguirre Cerda en la foto, como si el fuera el responsable. La estatua la pueden ver en Plaza Almagro, al final del Paseo Bulnes.

miércoles, 11 de marzo de 2009

La calle de las putas



Sin ánimo de caer en una idealización irresponsable, me lanzo a escribir sobre la intersección de Santa Rosa con Eyzaguirre. Al que se anime a pasearse por esas ignotas regiones del barrio San Diego, le pasará algo: le subirá el ego. Porque de las casas de Eyzaguirre un grupo de mujeronas de alguna edad, le gritarán invitaciones, silbidos y cosas como “se le perdió algo mi niño. Venga a pasar la pena por acá”. Eran prostitutas que por 5 lucas ofrecían llevarlo a uno a las piezas de más adentro. La escena no era fácil de digerir si es que no se está acostumbrado. Alguna vez hablé con un taxista del sector y me dijo que era una especie de botadero de putas. Pasé un par de veces por allí, pero no estaba lo suficientemente desesperado como para recurrir a sus servicios.


Hace un par de semanas pasé de nuevo por ese lugar. El estado de la esquina me impresionó. Las casas habían dejado de existir salvo una. Una única mujer que ofrecía su cuerpo sentada en la puerta de su casa, lanzado piropos a los tipos solos que se aventuraban por ahí. El resto era ahora un terreno plano y sin restos de capa vegetal. El destino era evidente: se construiría allí un nuevo edificio de gran altura. Me imagino lo fácil que fue para la inmobiliaria comprarle la casa a estas mujeres, casas avaluadas en 10 millones o menos. Pienso en esa mujer que decidió no vender y mantener el oficio. ¿Porqué? ¿Porqué rechazar esos millones? ¿Sabrá que en unos meses más el lugar se llenará de obreros? ¿Sabrá que en el día el lugar se volverá irrespirable con la entrada y salida de camiones con material? Es posible que la mujer intenté hacer su negocio con los obreros. De momento, muestro la foto de más arriba.
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