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martes, 19 de junio de 2012

Incendios


Cada tanto en el barrio San Diego ocurren incendios. Debiera decir, más bien, que San Diego es pródigo en incendios. Tanto así que antiguamente poseía dos compañías de bomberos: la décima y la quinta. Según lo señala el libro “Firme la quinta”, que cuenta la historia de esa compañía, su primer asiento fue el recinto que actualmente ocupa la librería universitaria, en las esquina de Nueva San Diego (actual Arturo Prat) con Alameda. Según el libro aludido, era un recinto bastante incómodo y húmedo. De tal forma que se decidió su traslado. Actualmente se halla en Nataniel, casi llegando a Alonso Ovalle. Respecto de la compañía “La décima”, Joaquín Edwards Bello en su crónica “Calle San Diego”, señala que la compañía se encontraba en Plaza Almagro y que su sirena, que sonaba con regularidad, era casi un signo del barrio. Actualmente la décima se encuentra en Av. Matta.
            Como decía, en el barrio ocurren incendios con excesiva regularidad. Recuerdo uno que se llevó una mueblería junto al Barros Borgoño, amenazando con quemar el liceo. Otro incendio célebre fue el de La Polar. Y como conté en otra nota anterior, un cuento de Joaquín Díaz Garcés es referido a un incendio intencional en una tienda en la primera cuadra de San Diego. También está el incendio (probablemente intencional) que se llevó Los Braseros de Lucifer. Hace unos meses, un incendio consumió completamente un cité frente al Consultorio I. Todos los fines de semana escucho la sirena de los bomberos.
La fotografía que adjunto es la vista, desde 10 de Julio, de un incendio en San Francisco con Coquimbo hace algunos años. La fotografía también muestra la funeraria Azocar, cuyo negocio debe ser próspero, supongo.

lunes, 19 de marzo de 2012

Joaquín Díaz Garcés



Los escritores nacionales parece que han sido muy vapuleados. Y el peor de los pagos es el olvido. Por eso, reconocer o recordar a un autor es siempre un acto de justicia. De esa forma cito a J. Díaz Garcés, quien firmó también como Ángel Pinos. Amigo de Ernesto Montenegro y de Joaquín Edwards Bello. La primera referencia a su existencia la tuve ayer. Fue en el prólogo del libro “Mi tío ventura”, edición de Andrés Bello. Y la segunda referencia también la tuve ayer: fue en el radioteatro de la Agricultura. Dramatizaban uno de sus cuentos, ambientado en San Diego. El cuento se llamaba “Incendiario”. La temática era algo que ocurre con alguna regularidad en mi barrio: los incendios. Son casi una atracción turística, a esta altura. El incendio intencional del cuento ocurre en una tienda (real o ficticio) de la primera cuadra de la calle, cuyo nombre era “la bola de oro”. El cuento completo, junto con otras obras escogidas de J. Díaz Garcés, la pueden hallar en el siguiente link: http://www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs/MC0036083.pdf.


Debo indicar que, actualmente, la primera cuadra de la calle San Diego no posee locales como los señalados en el cuento. Una prueba de la infinita capacidad de metamorfosis que posee la calle. Por suerte, la primera cuadra contiene básicamente libros. La foto adjunta lo demuestra.

viernes, 2 de marzo de 2012

San Diego en los libros


San Diego tiene una presencia en la literatura o en cierta clase de literatura chilena. Uno de los primeros libros que la cita de manera profusa es Recuerdos de 30 años, de José Zapiola, un músico argentino que describe sucesos del tiempo de la independencia nacional, hasta el 1930 aprox. Es un libro instructivo para conocer los orígenes de la calle. En otra oportunidad haré el resumen de las muchos datos que se nombras de la calle, pero uno de ellos es que la independencia de Chile partió en San Diego, en un regimiento ubicado en la primera cuadra de la calle. Actualmente sigue siendo terreno militar, semi-abandonado.

Otra aparición interesante es en el Eloy de Carlos Droguett. Según ese libro, Eloy le quería comprar a la Rosa (si sobrevivía a la ultima batalla que está librando en el libro) un vestido en San Diego. Yo imagino que lo compraría en El Rey que Rabió. No sé si en esa época existía Guendelman o Cocilamp.


Hay un libro del infame Lafourcade que cita un bar ubicado en Alonso Ovalle con San Diego. El libro es “Novela de Navidad” y aunque el ambiente de la novela es el río Mapocho, cita diversos lugares de interés en Santiago. Uno de ellos es al antedicho bar, que según Lafourcade se llamaba “El infiernillo”.


Los cronistas han sido buenos para referirse a la calle. Me da la impresión que San Diego es una calle ideal para cronistas. Uno de ellos es Joaquin Edwards Bello, con su Crónica “Calle San Diego”. El otro, Roberto Merino, con su crónica “San Diego, Calle de Mala Noche”. Miguel Laborde y Oreste Plath también le dedican algunos datos, insertos en otros temas.


Debo advertir que la presencia de San Diego en los libros es bastante amplia y no se reduce solo a lo que señalo acá. En crónicas futuras daré más datos. La fotografía muestra una escena de la plaza Carlos Pezoa Véliz.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Oda Elemental a la calle San Diego, por Neruda

Pablito también escribió sobre la calle San Diego. De hecho, le compuso una oda. Acá va para que le echen un vistazo. A mí me sorprende que esta calle haya causado inspiración a un famoso.


Por la calle / San diego / El aire de santiago / Viaja al sur majestuoso / No viaja en tren el aire.

Va paso a paso/ Mirando Primero las ventanas, / Luego los ríos, /Más tarde los volcanes.

Pero,/ Largamente, / En la esquina / De la calle alameda / Mira un café pequeño / Que parece / Un autobús / Cargado de viajeros. / Luego viene / Un negocio / De sellos, timbres, / placas. / Aquí se puede / Comprar en letras blancas / Y fondo azul bruñido / El título / temible “dentista”. / Me deslumbra esta tienda. / Y las que siguen tienen / Ese arrebato / De lo que quiso ser / Tan solo transitorio / Y se quedó formado / Para siempre. / Más lejos / Venden / Lo imaginario, lo inimaginable, / Útiles espantosos / Incógnitos / bragueros, / Endurecidas / Flores de ortopedia, / Piernas / Que piden cuerpos, / Gomas enlazadoras / Como brazos / De bestias submarinas.

Paso mirando puerta./Atravieso / Cortinas, / Compro pequeñas / Cosas / Inservibles.

Soy el cronista errante / De la calle san diego.

En el numero 134, / La librería araya / El antiguo librero/ Es una piedra, /Parece el presidente / De una republica / Desmantelada, / De una bodega verde, / De una nación / lluviosa / Los libros / Se acumulan. / Terribles / Paginas que amedrentan / Al cazador de leones. / Hay geografías / De cuatrocientos tomos: / En los primeros / Hay luna llena, jazmines de archipiélagos: / Los últimos volúmenes son soledades: / Reinos de nieve, susurrantes renos.

En el siguiente número / De la calle / Venden pobres juguetes, / Y desde puertas / próximas / La carne asada / Inunda / Las narices / De la crepuscular ciudadanía. / En el hotel que sigue / Las parejas / Entran con cuentagotas: / Es tarde / Y el negocio / Se apresura: / El amor busca plumas / Clandestinas. / Más allá venden catres / De bronce deslumbrante, / Camas descomunales / Construidas / Tal vez / En astilleros. / Son como / Eternos barcos amarillos: / Deben salir de viaje, / Llenarse / Con nacimientos y agonías. / Toda la calle espera / La ola del amor y su marea. / En la ventana / Que sigue hay un violín / Roto, / Pero encrespado en su dulzura / Del sol abandonado. / Habita esa ventana / Incomprendido / Por lo zapatos que se acumularon / Sobre él y las botellas / Vacías / Que adornan su reposo.

Ven / Por la transmigratoria / Calle / San Diego /De Santiago de Chile, / En este año: / Olor a gas, a sombra, / Olor a lluvia seca. / Al paso / De los obreros que se desgranaron / De los agonizantes autobuses / Suenan / Todos los tangos en todas las radios / En el mismo minuto.

Busca conmigo / Una copa gigante, / Con banderas, / Honor y monumentos / Del vino y de la patria cristalina.

Mitin relámpago.

Gritan / Cuatrocientos obreros / Y estudiantes:

Salarios

El cobre para Chile! / Pan y paz!

Que escandalo!

Se cierran / Los negocios, / Se oye / Un disparo, / Surgen de todas partes, / Las banderas.

La calle / Corre ahora / Hacia arriba, / Hacia mañana: / Una ola / Venida / Del fondo / De mi pueblo / En este río / Popular / Recibió sus afluentes / De toda la extensión del / Territorio.

De noche, /La calle / San diego / Sigue por la ciudad, la luz la llena. / Luego, / El silencio, / Desliza en ella su navío.

Algunos pasos más: / Una campana / Que despierta. / Es el día que llega / Ruidoso, / En autobús desvencijado, / Cobrando su tarifa matutina / Por ver el cielo azul / Solo un minuto, apenas un minuto. / Antes de que las tiendas, / Los sonidos, / Nos traguen y trituren / En el largo intestino / De la calle.
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