Hace muy poco me enteré que uno de los recintos más antiguos que se utilizaron en Chile para la exhibición de cine (en tiempos del cine mudo) queda en “el barrio”, y se llamaba American Cinema. El otro recinto fue el mismísimo teatro municipal y son los dos únicos que se conservan de esa época. Ubicado en Arturo Prat con Alonso Ovalle tiene un aspecto de bodega de molino, o inclusive de cárcel. Su construcción data de antes de 1910 y citado abundantemente por Jorge Delano (Coke) en uno de sus libros. Fue ocupado por la Paramount en una época. Actualmente permanece semiabandonada y utilizada por una tienda de muebles, formando parte de lo que se ha venido a llamar “el mall del mueble”: varias cuadras de mueblerías en Arturo Prat, hasta Cóndor aproximadamente. Posee un poco de arte callejero en el sector que da a Alonso Ovalle, unos “monos” que no dejan de tener interés. Ocupa toda la cuadra hasta Serrano. En Serrano con Alonso Ovalle termina donde empiezan “las pipas”. Adjunto fotografía.
Arqueología de una calle mágica, por Ricardo Chamorro. Fue el campo de experimentación del libro homónimo.
viernes, 15 de abril de 2011
jueves, 31 de marzo de 2011
Teatro Esmeralda
La historia de la decadencia de los cines en Calle San Diego es simplemente un melodrama. Uno no suele creer que los melodramas existan. Y la realidad de este melodrama sobrepasa todo lo imaginable. Ahora, por supuesto, yo postulo que las cales solo se transforman y no vale la pena llorar sobre la leche derramada. Porque al final de cuentas fueron los mismos santiaguinos, sus autoridades y sus hechos políticos los que mandaron abajo la actividad tal como se conocía en esa época, la “época dorada”. Los cines actuales pertenecen a empresas extranjeras y todo tiene otro cariz y otra eficiencia. Se habla de San Diego como la “Corrientes” que “se desvió” o que “pudo ser”. En principio, Chile está mejor que Argentina, la economía chilena es “más estable” y los indicadores económicos y bla. Y esa estabilidad se ha hecho a costo de destruir obras que pudieron calificarse de históricas o inclusive de artísticas. La calle Corrientes se mantiene porque el estado argentino subvenciona de manera importante actividades que en Chile no subvenciona nadie. Y por eso el estado actual de los cines de San Diego: convertidos en iglesias evangélicas o en bodegas subterráneas y “de superficie”, como la de la foto. Se trata del muy histórico Cine Esmeralda, construido en la década del 20, con la fastuosidad que se estilaba en esa época. Posteriormente sufrió un incendio, debiendo ser reconstruido adquiriendo un aspecto más modesto: de 3000 butacas, ahora cerca de 2000. Son números que hoy en día suenan increíbles. Neruda era un habitué de ese cine. La foto lo muestra como se encuentra actualmente: es una bodega de insumos informáticos. Como lo pueden ver, aún conserva los rostros de la tragedia y la comedia, como corresponde a su original condición de “teatro”.
lunes, 7 de marzo de 2011
La Picá del Pobre
La Picá del pobre es un restaurant que con el puro nombre a uno le cae bien. Se halla en el sector de la feria “grande”, al lado del Caupolican en San Diego con Coquimbo. En ese sector es fácil encontrar lugares donde comer abundante y barato. Por ejemplo, el “el rincón sureño” que queda en Coquimbo con Arturo Prat. O el ex Luna Azul, actual “Chile Canta” en San Diego a pasos del Caupolicán. O, por ultimo, el Rabito, al lado de la Picá del pobre. Como pueden apreciar en la foto, los precios que se manejan son realmente económicos y, reiterando sobre su abundancia, todos incluyen Pan, Pebre y ensalada. Por supuesto, los comensales no serán lo más granado de la sociedad y, por supuesto, son locales ruidosos y quizá malolientes. Pero eso un pobre no lo notará. Los burgueses lo harán de inmediato. Pero no siempre serán “antros del humo” como se puede apreciar en la foto: En la Picá del Pobre no se permite fumar. Un último detalle de importancia: no hay faltas de ortografía en el menú.
viernes, 21 de enero de 2011
lunes, 17 de enero de 2011
Recuerdos del espectáculo
Como dije en una nota anterior, San Diego fue abundante en cines y teatros y de eso quedan señales en varios lugares de la arteria. Uno de los más curiosos se ubica en Aconcagua con San Diego. Es un inmueble enorme que es utilizado como bodega. Alguna vez supe el nombre de ese teatro. Creo que era algo como Carrera o quizá Alessandri. Pero se nota que tuvo un pasado esplendoroso. Lo más llamativo es que queda a una sola cuadra del Caupolicán. Así que no puedo dejar de imaginarme esa época, con dos teatros llenos en apenas una cuadra, además de los cines en Arturo Prat con 10 de julio (hoy abandonado también), el cine San Diego en Eyzaguirre con San Diego y más allá los Braseros, el Tropicana en Nataniel, el Cariola, etc etc. Es decir, una tarde-noche puede haber sido siempre con diversión asegurada. Pero esas caras alegres ya no abundan por San Diego. Para conjurar la depre adjunto la máscara del teatro de San Diego con Aconcagua. Es la máscara de la comedia. jueves, 13 de enero de 2011
Radio Utopía
Antiguamente en el barrio, hasta el año 2004 probablemente, existía una radio llamada “Radio Utopía”. ¿Qué era radio utopía? Primero, un medio de comunicación necesario, extremadamente necesario: hablaba de las cosas y actividades del barrio. Una radio que emitía programación que recordaba mucho los contenidos de la mítica “radio umbral” (que dicho sea de paso, también se hallaba cerca del barrio, en las cercanías de la calle Maule). Esto es: recetas de cocina para la dueña de casa proletaria, canciones andinas, música contestaria, canto nuevo, trova cubana (y la millonada de imitadores por toda América), la subcultura Bellavista de los 80 (Payo Grondona, Desiderio Arenas, Felo, Flopy, etc), Sol y Lluvia, Congreso, Arak Pacha, etc etc etc. Harto olor a hippie. Y también puedo recordar que pasaban a Lord Carter, con eso de “el uso frecuente de esta bar, puede provocar bohemia”. Actualmente esa frase está pegada en “Bucaneros” y el dueño se la atribuye. Por esa época Lord Carter estuvo viviendo en mi casa y me llevó a conocer radio Utopía. Estaba físicamente ubicada al lado del consultorio 1. Adjunto la foto, estaba en la casa celeste. ¿Qué pasó con radio utopía?: lo de siempre. Se quedaron sin fondos para mantener el proyecto. No pudieron renovar el permiso. Supongo que el barrio no estaba maduro para sustentar económicamente el proyecto. ¿Lo estará alguna vez? Es un lugar complicado y por eso mismo, impredecible. Cualquier cosa podría pasar. jueves, 6 de enero de 2011
Sartre en San Diego
En Copiapó con San Diego, a pocos metros del teatro Caupolicán y al inicio de una de las ferias del barrio (“la feria entretenida”, según mi mujer), se encuentra la tienda “Sartre”. Se trata de una tienda de ropa de trabajo. ¿Sabrá el dueño que existe el otro Sartre? ¿Le habrá puesto así a la tienda porque es un nombre parecido a “Sastre”? Es muy posible. Al otro Sartre, conociéndolo como era, probablemente le habría parecido “muy revolucionario” (de café, obviamente) y, como se trata de ropa de trabajo, alimentaría su espíritu de “compromiso”. Compre en “Sartre”, sea un intelectual comprometido.
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